En el corazón de la ciudad, se alza el Portal de El Laguito, un vestigio de la historia que nos invita a recordar épocas pasadas y a reflexionar sobre la importancia de preservar nuestro patrimonio.
Construido entre los años 50 y 60 del Siglo XIX, este emblemático portal se erige como el único vestigio del antiguo cementerio circular que una vez ocupó este espacio.
Su estructura de ladrillo, robusta y noble, es un testigo silencioso de las historias que han transcurrido a su alrededor.
El cementerio original fue establecido en terrenos donados por el Dr. Bernardino Guevara Díaz, un gesto que refleja el espíritu comunitario de la época.
Este lugar sagrado estuvo cercado por barrotes de hierro, pero en 1860, la necesidad del conflicto civil llevó a desmantelar esta protección para convertirla en material bélico. Así, la historia del Portal de El Laguito se entrelaza con los acontecimientos que marcaron un hito en nuestra nación.
Con el paso del tiempo y el crecimiento imparable de la ciudad, en 1955 se terminó de trasladar definitivamente el cementerio al Cementerio Central para dar paso a nuevas vías y espacios recreativos.
Fue entonces cuando se emprendió la reconstrucción de la glorieta, bajo la dirección del ingeniero Julio Ernesto Plazas y con el invaluable apoyo del historiador Gabriel Camargo Pérez.
A pesar de las transformaciones, el portal se mantuvo firme, como un faro que guía nuestra memoria hacia los personajes notables que descansaron en este lugar.
Durante décadas, el portal funcionó como un punto de referencia y conexión con el pasado. Sin embargo, en los años 20 del siglo XX, su importancia comenzó a diluirse.
La construcción del parque El Laguito trajo consigo un nuevo aire para el entorno, pero también una creciente falta de atención hacia este emblemático monumento. A pesar de ello, su esencia perdura y sigue siendo una parte vital de nuestra identidad colectiva.
En 2019, se inició un proyecto para recuperar este bien público, liderado por H&C Proyectos de Ingeniería, con la dirección del paisano Sogamoseño, el Arquitecto especializado en restauración Nestor Vargas Pedroza y supervisado por Jorge Álvaro Sánchez Blanco.
Este esfuerzo ha dado como resultado una restauración que respeta su pasado mientras lo proyecta hacia el futuro.
Sin embargo, una amenaza constante persiste: los grafiteros que, con sus marcadas intervenciones, deterioran la imagen del portal y lo alejan aún más de su esplendor original.
Es fundamental que tomemos conciencia sobre la importancia de conservar este patrimonio histórico.
El Portal de El Laguito no es solo un ladrillo en pie; es un relato vivo que nos conecta con nuestras raíces y nos recuerda quienes fuimos. La conservación no es solo responsabilidad del gobierno o de instituciones; somos todos parte activa en esta tarea.
Así que hoy te invitamos a ser parte del cambio. Promovamos juntos la conservación del Portal de El Laguito. Visitemos este lugar, aprendamos sobre su historia y compartamos su legado con otros. Solo así podremos asegurarnos de que futuras generaciones también tengan la oportunidad de maravillarse ante su belleza y recordar las historias que guarda en cada ladrillo.
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